Refrán: A caballo regalado no le mires el diente
Este refrán es antiquísimo y viene de una práctica superpráctica de la vida cotidiana con caballos.
En la Edad Media (siglos XIII-XIV más o menos, aunque la idea es mucho más vieja), los caballos eran como el Ferrari, el iPhone y el sueldo de tu curro todo en uno. Eran caros, importantes para la guerra, el transporte y la labranza. Cuando ibas a comprar un caballo en una feria de ganado, lo primero que hacía cualquier persona con dos dedos de frente era abrirle la boca y mirarle los dientes.
¿Por qué? Porque los dientes de un caballo te contaban todo:
- La edad exacta (cuanto más desgastados, más viejo y menos valioso).
- El estado de salud.
- Si lo habían cuidado bien o si te estaban intentando colar un jamelgo medio muerto.
Era como mirar el kilometraje y el historial de mantenimiento de un coche de segunda mano… ¡pero con la boca!
Entonces… ¿por qué "regalado" es el problema?
Si te regalan el caballo (o sea, te lo dan gratis, sin que pagues ni un duro), mirarle los dientes era considerado de muy mal gusto. Era como decirle al que te lo regaló:
"Gracias por el detallito… pero déjame ver si este chollo es una mierda o no."
Eso se interpretaba como desconfianza y falta de gratitud. Básicamente estabas dudando del valor del regalo delante de quien te lo dio. ¡Qué awkward!
Por eso el refrán advierte: acepta el regalo con buena cara, no seas el típico quejica que le busca los defectos a lo que le dan gratis.
Versión internacional
La misma idea existe en inglés como "Don't look a gift horse in the mouth". La primera vez que aparece por escrito en latín es alrededor del año 400 d.C., en un texto de San Jerónimo (un señor de la Iglesia que comentaba cartas de San Pablo). Ya entonces era un proverbio popular: "Noli equi dentes inspicere donati" (No inspecciones los dientes de un caballo regalado).
O sea… este chiste tiene más de 1600 años. Es más viejo que la paella, el fútbol y las quejas por el sueldo.
Variantes antiguas
- "A caballo regalado, no le mires el dentado" (la versión más rima y antigua).
- En algunos sitios de Latinoamérica: "A caballo regalado no se le mira el pelo".